LA VENUS DE LA PARÁLISIS DEL CUERPO
Los brazos se multiplican y puedo tocar
cada pieza en las cuerdas del arpa de los motivos.
La gravedad desaparece, y emerge una radiante luz
que me aguarda, me abraza y me acoge.
Todo me alcanza. Resuelvo el acertijo del recuerdo
de lo que fui en la -Nada- del tiempo;
cuando perdí la memoria del -Todo-.
No puedo explicar con palabras la Venus
de la parálisis del cuerpo, que desvanece planeando
lentamente, como pluma que se aplaza al vacío,
y emerge en su ligereza al éxtasis concluyente
del -Origen-.
Ahora soy candil y soy -Nada- y -Todo-.
Los sentidos desvanecen en lo cuántico,
y la imaginación se convierte en real e infinita.
-Nada- se me escapa, -Todo- me halla,
me encuentra, me acierta con la -Verdad-
que converge en el sosiego de la sapiencia.
Puedo sentir amor en las palabras
que solo tienen sonido en la -Nada-,
y en el -Todo- cortejan en el paladar
el fruto de las respuestas, como estela
que abarca.
No existen conceptos, ni nombres, ni palabras,
ni letras que expliquen los sentimientos
del reino del alma. Donde el atrevimiento fluye
y la creatividad es promesa.
Ni dolor, ni miedo... La Venus de la parálisis
del cuerpo del -Orbe- sempiterno.
Puedo tocar cada pieza en las cuerdas
del arpa de los motivos. Ahora soy candil
y soy -Nada- y -Todo-.
Donde el atrevimiento fluye,
y la creatividad es promesa.
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